Cultura Y Sociedad
EL BALCHE’: UNA BEBIDA SAGRADA MAYA
Para empezar, diré que el balche’ lo probé por ahí del año 2008 en Kantemó, Yucatán, más o menos; esto fue durante un wajikool, una ceremonia agrícola para agradecer a Dios y los seres protectores por las buenas cosechas. En esa ocasión vi que lo utilizaron para echar sobre la cruz trazada sobre la última capa en el kan lajun tas waj, un tipo de pan ceremonial hecho con catorce capas de masa de maíz, separadas por muy sencillas capas de pepita molida o sikil y que luego se cuece en un horno subterráneo llamado píib, estos constituyen la ofrenda principal. Posteriormente me tocó beberlo de una jícara, la cual me ofreció el jmen u oficiante de la ceremonia. Recuerdo que solo sentí que era agua dulce, eso fue todo.
Platicando con Doña Lupe de Hoctún, Yucatán, ella me obsequió un litro de balche» que tenía guardado de un año anterior después de comentarle que, me interesaba conocer más de esa bebida; me reiteró que estaba consagrado y que lo había traído de un cha’ chaak, una ceremonia agrícola para pedir lluvia a los seres protectores y a Dios. Llegué a mi casa de Cancún, lo metí en mi licorera de vidrio y días después lo probé; el color y sabor era como el del jerez; ligeramente ácido y algunos grados de alcohol. Pensando en los textos del Fray Diego de Landa, me pregunté si en realidad “emborrachábanse los indios estos” con el vino sagrado balche’; así que procedí a tomarme copa tras copa hasta que me acabé el litro y yo ya estaba riéndome de todo y brindando por Yuum Chaac. Esta fue la segunda vez que lo caté.

Paisaje de Hoctún, Yucatán.
Como se dice, la tercera es la vencida, me tocó estar presente el día que se preparó el balche’ en una ceremonia de cha’ chaac, ahí pedí permiso al jmen conocido como Don Repollo para acompañarlos a extraer suhuy ha o agua sagrada en un cenote escondido en la selva. Después de una serie de aparentes obstáculos y explicarle que lo que deseaba hacer era dar a conocer las costumbres mayas, me dejó ir con ellos, desde luego puso sus reglas, no tocar nada y no extraer nada y así lo hice, aproveché preguntarle por la corteza de balché y me mostró un pedazo de la planta, creo que me vio tan emocionada que me lo regaló. En el camino durante el recorrido subterráneo, me explicó la geografía del lugar. Primero me dijo que una de las acumulaciones de agua era el chichan ja o agua chica y que más adelante se encontraba el nojoch ja o agua grande donde tomaría el agua para la preparación del vino maya; incluso me mostró de referencia las raíces de un árbol para comentarme que estábamos en el centro, donde confluían las tres localidades, Izamal, Kimbila y Citilcum en el estado de Yucatán. Pude presenciar desde que pedimos permiso para entrar al cenote, luego para tomar de su agua y al final santiguarnos para no cargar el aire que se encuentra en esos sitios, según versan las creencias. La misión había sido exitosa, el jmen estaba complacido porque no hubo incidente alguno en la travesía, salvo un resbalón que sufrió él, pero del que salió ileso. Sus plegarias fueron bien recibidas por el sagrado cenote y quienes lo habitan.

Entre el medio día y las tres de la tarde, el jmen comenzó a preparar el balche’, echó en una cubeta de zinc, la corteza, el agua y la miel. La bebida fue consagrada durante toda la noche en el altar, para que al día siguiente concluyera la ceremonia y todos pudiésemos disfrutar del convite. En esa ocasión me llevé una nueva botella, pero olvidé que continuaría fermentando y no cambié el líquido a un recipiente de vidrio, la metí a mi refrigerador, al tercer día explotó y ya no pude probarla, mi frustración fue enorme.
El árbol de balche’, también se le conoce como xul o xu’ul, su nombre científico es Lonchocarpus yucatanensi Pittier; es sagrado, melífero, laxante; sobre esto hay mucha información en textos coloniales de cronistas españoles donde se satanizaba su uso, ya que estaba vinculado con la religión maya.
La infusión de las hojas de balche’ se utiliza para tratar la tos y desinfectar heridas, además el árbol contiene metabolitos secundarios con propiedades insecticidas.
Cuentan los abuelos de Xocén, Yucatán que “el balche’ es un árbol destinado para el sacrificio. Fue encontrado por los antepasados. Un jmen estuvo soñando que el Santo Winik le dijó qué árbol necesitaba para hacer vino. Al amanecer el jmen sacó su cuenta de maíz y vio que sí fue cierto. Luego se fue al monte buscando la mata con su espejo. La encontró. Y le puso el nombre balche’, porque estaba escondido. El Dios lo tenía guardado (Jardow-Pedersen: 1999: 48)”.
El jmen es el único que puede preparar esta bebida, quien puede cortar la corteza y entrar al nojoch ja para extraer el suhuy ja. En el Códice Pérez, se refieren a los Ah Mol Box o los juntadores de cortezas para preparar el vino ceremonial, palabra que recoge Barrera Vásquez mencionada por un jmen como molboxo’ob; cuya expresión es sagrada y solo los oficiantes la conocen y la entienden.

En el manuscrito colonial del Chilam Balam de Chumayel, existe una clara referencia a este vino ceremonial, cuando se emplea el lenguaje Zuyua para realizar las pruebas a los candidatos a Halach Uinik, donde deben alimentar a los señores con una serie de peticiones, solo un verdadero heredero podría entender y por ende proveerles de sus sagrados alimentos. La analogía de los miembros y sangre femenina se establecen a partir de los ingredientes como la corteza del árbol balche’, miel de melipona y el recipiente para fermentar el vino sagrado.

Existen un par de recetas para preparar el vino sagrado maya, las cuales han sido documentadas y cuyo contenido a continuación compartimos:
“Se cortan 20 a 30 centímetros de corteza del tallo y se coloca en el píib sobre las piedras calientes para que se cueza, ya entonces bien cocida, se saca y se cuelga en la casa, durante la ceremonia, el jmen lleva un pedazo y lo remoja en el agua durante una noche para hacer el vino, mismo al que pone azúcar. Otra receta indica que la corteza se prepara con miel, sacándose dos pedazos que se sancochan o hierven con miel, saliendo en vino (Mariaca: 2010: 79)”.
A través de esta breve explicación, podemos comprender la importancia que tiene esta bebida dentro de la cosmovisión maya, es indispensable conocerla porque a veces podemos encontrar este bien cultural ofertado como mercancía; aquí no trato de discutir quién tiene el derecho sobre la explotación de los bienes culturales de los mayas y mucho menos si moral o éticamente es correcto realizar dicha venta o compra. Aquí solo proporciono elementos para su consideración y la creación de un criterio propio.
Antrop. Karen Marín
Para saber más:
Avilés Peraza, Gabriela (2015). Balché (Lonchocarpus longistylus): árbol mágico, usos ceremoniales y medicinales. CICY. Consultado el 06 de noviembre de 2024: https://www.cicy.mx/Documentos/CICY/Desde_Herbario/2015/2015-03-19-Aviles-Peraza.pdf
Barrera Vásquez, Alfredo (1989). El Libro de Los Libros del Chilam Balam. Dante.
Jardow-Pedersen, Max (1999). La Música Divina de la Selva Yucateca. Conaculta.
Mariaca Méndez, Ramón (2010). El Huerto Maya Yucateco en el Siglo XVI. UIMQROO.
Marín Poot, Karen (2019). Difusión cultural desde la academia a través de la antropología visual: Las Viandas de Chaak. El Señor Maya de la lluvia, En: Interculturalidad y Educación en Contextos Plurales: Colección Maya’on, Plumas Negras Editorial.
Cultura Y Sociedad
El Vaso de Hun Balam
Lectura de un vaso polícromo proveniente de Oxtankah, Quintana Roo
El área maya comprende los estados de Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Chiapas y Tabasco en el territorio mexicano. Al cabo de cuatro mil años, la información existente sobre los mayas de Mesoamérica continúa siendo escasa para comprender cómo se fue desarrollando una de las civilizaciones que más intriga a los estudiosos.
Los hallazgos de ciudades antiguas perdidas en la selva, los entierros, las estelas, los murales, las vasijas códices y, en general, cualquier artefacto recuperado de excavaciones arqueológicas, son fundamentales en esta carrera contra el tiempo, donde las condiciones medioambientales y el saqueo se mantienen como los principales enemigos.
La literatura académica sobre Oxtankah, Quintana Roo, menciona que todavía no se han encontrado evidencias que proporcionen datos sobre fechas y nombres de quienes habitaron esta zona arqueológica.
El vaso polícromo en cuestión pertenece a una colección privada. La serie de glifos que fue posible copiar a mano alzada constituye el único adorno visible en la parte superior, justo debajo del perímetro del borde. Comparado con otros vasos catalogados de la misma época, se trata de una manufactura sencilla.
¿Qué nos puede decir el vaso polícromo?
Las cerámicas estilo códice fueron elaboradas entre los años 600 y 700 d.C., a finales del Clásico Temprano y la primera mitad del Clásico Tardío, uno de los periodos de mayor densidad poblacional en Oxtankah. Fue durante el Clásico Temprano cuando el sistema sociopolítico prosperó, reflejándose en la ampliación arquitectónica de la ciudad y su máxima extensión territorial, que abarcó también la isla de Tamalcab.
La escritura del vaso polícromo tendría alrededor de mil quinientos años de antigüedad. Algunos vasos recuperados en excavaciones permiten conocer a sus propietarios, contenidos rituales o incluso al artista alfarero. En este caso, aunque no es posible realizar un análisis químico, la escritura jeroglífica ofrece claves relevantes.
Importancia ritual de los recipientes en la cosmovisión maya
En el Popol Vuh, libro sagrado maya quiché, se relata la creación del primer hombre de madera de tz’ité, destruido por no recordar a Hurakan. En este relato, los objetos cotidianos —ollas, comales, metates— se rebelan contra los humanos, evidenciando la concepción anímica de los objetos.
Otro pasaje describe al árbol de jícara como vehículo sagrado para el nacimiento de los héroes gemelos Hunahpú y Xbalanqué. Desde antaño, sus frutos han sido utilizados para recipientes de uso cotidiano y ceremonial, práctica documentada etnográficamente en comunidades mayas actuales.
Los manuscritos coloniales, como el Códice Pérez, hacen constantes referencias a los recipientes en la sociedad maya, vinculándolos a transformaciones políticas, rituales y cosmogónicas.
“El décimo sexto Tun se moverá 3 Kan hacia Uno Pop… su pueblo, su jícara, su trono, se irá su poder…”
Las jícaras y vasijas continuaron utilizándose tanto en contextos cotidianos como rituales. Durante el Clásico, los reyes realizaban autosacrificios, vertiendo su sangre en vasijas ceremoniales consideradas sagradas.
Fray Diego de Landa describió las fiestas de la élite maya, donde los recipientes cerámicos eran obsequios clave para afianzar alianzas políticas. Estas piezas podían incluso formar parte del ajuar funerario.
La noción de “vasijas matadas” responde a la creencia de que los objetos poseían ánima. Al romperlas ritualmente, se liberaba su esencia espiritual.
Descifrando la escritura jeroglífica del vaso polícromo de Oxtankah

El texto grabado corresponde a una Secuencia Primaria Estándar compuesta por cinco cartuchos glíficos. Su lectura identifica la escritura, el vaso, la función y el contenido: cacao.
El último cartucho presenta un felino, probablemente un jaguar o balam, acompañado de símbolos asociados a la escritura y el poder real. La lectura sugiere el nombre Hun Balam, posiblemente un escriba.
“La escritura sobre la superficie llana del vaso para beber cacao de [¿Hun Balam?].”
El cacao fue un alimento sagrado reservado a la élite, con cualidades nutritivas y medicinales. Hoy como ayer, continúa presente en ceremonias mayas, desde bodas hasta rituales agrícolas y funerarios.
Los grandes convites reales eran acompañados por la espuma del cacao, servido en vasos bellamente decorados y nombrados, como el vaso de Hun Balam.

Lee la información completa:
Cultura Y Sociedad
Pomuch mantiene viva la tradición del Choo Ba’ak: limpiar los huesos en Día de Muertos
Pomuch, Campeche mantiene viva la tradición maya del Choo Ba’ak, donde familias limpian y adornan los huesos de sus difuntos en Día de Muertos, un ritual ancestral que atrae visitantes de todo el mundo.
Una costumbre única en Campeche honra a los difuntos y atrae la mirada del mundo.

Pomuch, Campeche | 29 de octubre de 2025
En la Villa de Pomuch, un poblado de poco más de 10 mil habitantes en Campeche, cada Día de Muertos cobra vida una de las tradiciones más peculiares y respetadas de México: el Choo Ba’ak, que en lengua maya significa “limpieza de huesos”.
Lejos de ser un tabú, esta práctica ancestral se ha convertido en un acto de amor y memoria. Con brochas, agua y paños bordados, las familias limpian cuidadosamente los restos de sus seres queridos, colocándolos en osarios decorados con flores y manteles coloridos.

Una tradición viva y heredada
Los mayores transmiten este ritual a las nuevas generaciones, quienes, aun sin haber conocido en vida a los difuntos, participan en la limpieza como una forma de conexión espiritual. “El hecho de limpiar los huesos me hace sentir su presencia”, explica Emily Cruz, joven habitante del poblado.
En el panteón municipal, las bóvedas guardan los ataúdes solo unos años. Luego, los huesos se colocan en cajas abiertas y visibles, listas para ser adornadas año tras año, en un gesto que combina respeto, fe y comunión comunitaria.

Un legado cultural que atrae al mundo
El Choo Ba’ak no solo es una tradición íntima, también es un símbolo que atrae a visitantes nacionales e internacionales. Para los habitantes de Pomuch, mostrar esta costumbre es compartir con el mundo una visión distinta de la muerte: no como un final, sino como un ciclo que mantiene vivos los lazos familiares.
“Es la fiesta de las ánimas. Aunque algunos abandonan los huesos, nosotros seguimos la tradición”, comenta doña Marbella, vecina del poblado.
Así, cada octubre y noviembre, Pomuch recuerda que en la memoria y el cuidado de los restos hay una manera única de mantener vivos a los que ya partieron.
Cultura Y Sociedad
Tulum, primer sitio mundial de anidación de tortuga caguama, el Festival cumple 23 años
Tulum refrenda su liderazgo mundial en anidación de tortuga caguama. El Festival cumple 23 años con acciones de educación y protección en Akumal y Chemuyil.
MEDIO AMBIENTE • Conservación
Tulum, primer sitio mundial de anidación de tortuga caguama: el Festival cumple 23 años
Por Redacción Comunicadores Urbanos
28 de octubre de 2025
Lectura: 4 min

Tulum refrendó su liderazgo mundial en la anidación de la tortuga marina caguama con la edición 23 del Festival de la Tortuga Marina, una jornada tripartita que activó comunidades y visitantes en Akumal, Chemuyil y el centro de Tulum. La meta: proteger nidos, reducir perturbaciones en playa y fortalecer la red de programas que resguardan a la especie.
La bióloga Rocío Peralta, de la Dirección de Sustentabilidad, recordó que, pese a la protección legal, persisten prácticas clandestinas como el consumo de huevos y carne. El festival, dijo, nació para reconocer el trabajo de los tortugueros y sensibilizar a la población sobre una cadena de cuidados que inicia con el respeto a los horarios de playa, la gestión adecuada de luces artificiales y la eliminación de obstáculos en la franja costera.

El comité organizador integró a Flora, Fauna y Cultura de México; Centro Ecológico Akumal; Fundación Ecobahía; Programa Kanan A’ak; la Dirección de Sustentabilidad Ambiental, Biodiversidad y Cultura Ambiental de Tulum; Red Ambiental; Fundación Santuario Akumal; la Universidad Tecnológica de Tulum; el Instituto de Biodiversidad y Áreas Naturales Protegidas de Quintana Roo y la reserva estatal Xcacel–Xcacelito.
La conservación efectiva combina ciencia, regulación y comunidad: sin turistas y residentes informados, ningún programa logra proteger por décadas a una especie amenazada.

Hubo esculturas de arena, charlas, talleres, exhibiciones y nombramientos de nuevos guardianes de nido. El llamado final fue claro: reducir iluminación en costa, evitar fogatas, no utilizar cuatrimotos sobre la playa, respetar perímetros de nidos y reportar cualquier actividad ilícita. Cada temporada suma: miles de crías alcanzan el mar gracias a acciones comunitarias bien coordinadas.
Cómo contribuir a la protección
- Evita luces directas hacia la playa y retira muebles u obstáculos nocturnos.
- Respeta cercos de nidos y reporta incidencias a los programas locales.
- No compres, consumas ni promuevas productos derivados de tortuga.
- Participa como voluntario en limpiezas y monitoreos oficiales.
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