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¿Qué pasa en el sector Salud?
Rosaura, madre de un joven que le fue detectado un tumor cancerígeno, no tuvo apoyo como derechohabiente del IMSS, por lo que buscó ante otras instancias de gobierno, ayuda para reunir 60 mil pesos para la operación urgente de su hijo en una clínica privada.
La desesperada mujer acudió al Congreso de Quintana Roo, donde le manifestaron que solo podría recibir apoyo del diputado de su distrito, es decir, que solo podía depositar su esperanza en uno de los 25 diputados de la XVII Legislatura. El diputado correspondiente al distrito de Chetumal no se encontraba en el Palacio Legislativo y simplemente le sugirieron que se fuera a pedir ayuda a otra parte.
La mujer fue ante la Beneficencia Pública del Gobierno de Quintana Roo y tampoco le dieron resultados, por lo que optó como una de sus últimas posibilidades hacer una transmisión en vivo en redes sociales, donde con lágrimas en los ojos pedía el apoyo de las autoridades de salud y a las personas de la sociedad que estuvieran en posibilidades de “echarle la mano”.
Al término de la transmisión, fue contactada por personas de la Secretaría de Salud de Quintana Roo, quienes le manifestaron que habían realizado las gestiones para que el propio IMSS le diera celeridad a su caso, de lo contrario, le aseguraron que ellos lo asumirían. Entonces le pidieron que tuviera la confianza de que su hijo sería intervenido sin tener que gastar en una clínica privada.
Pasaron los días y después de una semana de hacerle dar vueltas, el resultado fue nulo, pues las citas para estudios y la posible operación tendrían que esperar meses en el IMSS, y la Secretaría de Salud, que encabeza Flavio Carlos Rosado, incumplió su promesa de hacerse cargo en caso de que no prosperara la atención en el Seguro Social.
A final de cuentas, ciudadanos solidarios, sin necesidad de dar a conocer sus nombres, contactaron a la madre y le apoyaron económicamente para cubrir el monto total de la operación de su hijo. Este caso, solo es una muestra de lo que pueden vivir diariamente los ciudadanos, quienes requieren de los servicios de salud en Quintana Roo.
LAS DEFICIENCIAS TAMBIEN APLICAN EN LA DIRECCIÓN CONTRA RIESGOS SANITARIOS
El sector salud no solo enfrenta retos en la atención de los pacientes, sino también en la vigilancia sanitaria. La COFEPRIS en la entidad muestra deficiencias que quedaron en evidencia el pasado 7 de agosto, cuando su homóloga federal, realizó el Operativo Albatros que derivó en la suspensión de más de 20 farmacias en el estado de Quintana Roo.
En el operativo conjunto con la Secretaría de la Marina (Semar), se aseguró medicamento caducado y de detectó que se comercializaban medicamentos controlados sin receta e incluso medicamentos con fentanilo.
Mientras tanto, el subdirector Rubén Carrillo Ocman, permanece desde la administración de Carlos Joaquín González con un historial laboral de sobornos y corrupción en el área. Y es que, auditorías realizadas han encontrado que los verificadores sanitarios no cuentan con el nivel académico ni cuentan con el perfil para realizar su labor. Es necesario recordar que, en plena pandemia, la COFEPRIS fue el epicentro de un escándalo internacional de corrupción, ya que había otorgado licencias a laboratorios que realizaban pruebas rápidas de COVID-19, por lo cual turistas argentinos con pruebas apócrifas negativas llegaron infectados del virus a su país procedentes de Quintana Roo.
Entonces, la actual administración estatal tiene la gran tarea de priorizar en el sector salud, la falta de tacto y de recursos para atender casos como el de la señora Rosaura, así como la nula vigilancia sanitaria y los señalamientos de corrupción, siendo COFEPRIS un foco rojo.
Comunicadores Urbanos
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Quintana Roo se perfila como vencedor en disputa por Calakmul tras omisión de Campeche
Un error jurídico de Campeche podría dejar en manos de Quintana Roo más de seis mil km² del territorio de Calakmul. La Suprema Corte está por resolver el litigio.
La Suprema Corte entra en la recta final para resolver uno de los litigios territoriales más relevantes del sureste mexicano.
Chetumal, Q. Roo, 29 de octubre de 2025

Un pedazo de selva que cambia de manos
Un error jurídico podría costarle a Campeche más de seis mil kilómetros cuadrados. La controversia constitucional sobre los límites territoriales entre Quintana Roo, Yucatán y Campeche está por resolverse, y todo indica que el fallo favorecerá al gobierno quintanarroense.
La clave fue la inacción: Campeche no promovió en tiempo y forma su recurso ante la Suprema Corte, quedando fuera del litigio. Mientras tanto, Quintana Roo y Yucatán ya cerraron la etapa de alegatos. La resolución definitiva quedará en manos de la ministra María Estela Ríos González.
Recta final de una batalla legal histórica
El consejero jurídico de Quintana Roo, Carlos Fuentes del Río, confirmó que el expediente se encuentra en su última fase procesal. El 22 de septiembre se emitió el último acuerdo tras la reasignación del caso a la nueva ministra. Solo resta la sentencia que podría redistribuir una franja vital del sureste mexicano.
De concretarse, el área pasaría al municipio de Othón P. Blanco, lo que implicaría ajustes en representación política, asignación presupuestal y servicios en comunidades rurales e indígenas de la región.

Calakmul, territorio de biodiversidad y deuda histórica
Calakmul no solo representa una extensión geográfica: es uno de los ecosistemas más importantes del país. Con más de 31 mil habitantes, de los cuales el 42% son indígenas, la zona es un símbolo de resistencia comunitaria, riqueza ambiental y patrimonio cultural.
El “punto PUT” —base constitucional del reclamo quintanarroense— ha sido defendido por años por las autoridades locales, que ahora ven recompensada su insistencia frente a una omisión histórica por parte de Campeche.
“Es un precedente que exhibe cómo la falta de estrategia jurídica puede tener consecuencias territoriales irreversibles”, señalan especialistas en derecho constitucional.
Redacción Comunicadores Urbanos
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Cuando la inseguridad apaga los motores del crecimiento
Cancún, uno de los destinos turísticos más reconocidos a nivel mundial, enfrenta un panorama inquietante. Los datos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) reflejan que en 2024 el Aeropuerto Internacional de Cancún experimentó una caída del 6.7% en la llegada de pasajeros internacionales, una cifra que no puede pasar desapercibida.

La inseguridad, ese espectro que persigue a México desde hace años, parece haber alcanzado uno de sus puntos más críticos. En septiembre pasado, Estados Unidos calificó a 30 de los 32 estados mexicanos como peligrosos para sus ciudadanos, incluyendo Quintana Roo, y salvando solo a Campeche y Yucatán. Estas advertencias, lejos de ser ignoradas, impactan directamente en la percepción internacional del país.
El turismo no es solo una actividad económica, es un acto de confianza. Los turistas no solo buscan experiencias, buscan seguridad, y cuando las noticias de incidentes violentos llegan a primeras planas internacionales, ese sentimiento se resquebraja.
Cancún, que en años anteriores lideraba con crecimiento constante, hoy enfrenta el desafío de revertir una narrativa que aleja a los viajeros. Las cifras no son una simple coincidencia: mientras Quintana Roo sufre, destinos como Mérida, con una imagen de tranquilidad, registraron un incremento del 1.4% en su flujo de pasajeros.
El caso de Quintana Roo es un reflejo de una crisis nacional. Según la ENVIPE del INEGI, en 2023 se reportaron 21.9 millones de víctimas de delitos mayores de edad, un incremento del 1.6% respecto al año anterior. Esta estadística no solo afecta a los residentes, sino también a la reputación del país como destino.
Los números de la AFAC muestran una realidad que duele: los aeropuertos de Ciudad de México, Tijuana y Guanajuato también reportaron descensos. Aunque no son caídas catastróficas, sí son señales de alerta.
El turismo, especialmente en Quintana Roo, ha sido durante años un motor económico clave para México. Sin embargo, las caídas recientes en la llegada de pasajeros son una prueba de que el modelo no es infalible. No se trata únicamente de aumentar las inversiones en promoción turística; se trata de resolver los problemas que afectan la vida diaria de millones de mexicanos.
La inseguridad no es un problema exclusivo de los turistas, pero su efecto en la industria pone un foco adicional sobre un tema que los gobiernos han intentado maquillar. Si México quiere mantener su liderazgo como destino turístico, no puede seguir apostando a que la belleza de sus playas compense la falta de seguridad en sus calles.
La caída en la llegada de turistas no es irreversible, pero sí es una advertencia que no puede ser ignorada. Cancún y Quintana Roo necesitan recuperar la confianza internacional, no solo con campañas de promoción, sino con acciones concretas que garanticen la seguridad de quienes los visitan y de quienes los habitan.
El turismo no puede ser una moneda de cambio a merced de la percepción internacional. Es tiempo de que México, y particularmente Quintana Roo, tome decisiones firmes para devolverle a sus destinos turísticos la estabilidad que necesitan. Porque si algo queda claro es que la belleza natural no basta para compensar la incertidumbre, y el país no puede permitirse seguir perdiendo terreno en un sector que es vital para su desarrollo económico.
Comunicadores Urbanos
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Las Cifras de la Muerte en México
El INEGI ha dado a conocer las cifras preliminares de mortalidad para el primer semestre de 2024, y los resultados son alarmantes. Con 417 mil defunciones registradas, un aumento del 3.1% respecto al mismo periodo de 2023, el panorama de salud y seguridad en el país deja mucho que desear. Más allá de los números, estas cifras revelan fallas profundas en los sistemas de salud, seguridad y bienestar que afectan a millones de mexicanos.
Las enfermedades del corazón encabezan la lista de causas de muerte con 100,401 casos, consolidándose como el principal problema de salud pública en México. Este dato no es solo una cuestión médica, sino social. La falta de acceso a servicios preventivos, tratamientos adecuados y una alimentación balanceada agravan una situación que podría evitarse con políticas públicas más efectivas.
Le siguen la diabetes mellitus y los tumores malignos, enfermedades que reflejan no solo carencias en el sistema de salud también económicas que enfrentan los mexicanos. Estas condiciones no solo afectan a quienes las padecen, sino también a sus familias, que a menudo deben cargar con los costos económicos y emocionales de un sistema insuficiente.
Entre las causas de muerte, los homicidios ocupan el octavo lugar, con 15,243 casos en solo seis meses. Este dato debería alarmarnos a todos, ya que revela no solo el alcance de la violencia en el país, sino también la falta de estrategias efectivas para contenerla.
El uso de armas de fuego sigue siendo el método más común en estos crímenes, destacando la urgencia de abordar el tráfico de armas y la impunidad que facilita su proliferación. La violencia no solo destruye vidas; desgarra comunidades y perpetúa un ciclo de inseguridad que parece no tener fin.
Quintana Roo, también enfrenta una dura realidad. Con una tasa de mortalidad de 371 por cada 100 mil habitantes.
Aunque es un motor económico gracias al turismo, Quintana Roo enfrenta retos importantes en infraestructura médica y seguridad pública. La desconexión entre el desarrollo turístico y las necesidades de sus habitantes muestra que la riqueza generada no siempre se traduce en bienestar social.
Los datos del INEGI no pueden quedarse en un archivo más. Son un diagnóstico que exige acción inmediata. El gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, tiene la responsabilidad de implementar políticas que no solo ataquen los síntomas, sino también las raíces de estas problemáticas.
La prevención debe ser la prioridad, ya sea en salud o en seguridad. Se necesitan campañas de educación, acceso a servicios médicos de calidad, control del tráfico de armas y oportunidades para los jóvenes. No es suficiente reaccionar; hay que anticiparse a los problemas antes de que se conviertan en tragedias.
El informe del INEGI es un recordatorio de que el bienestar de un país no se mide solo en términos económicos o de desarrollo. La verdadera fortaleza de una nación está en su capacidad para garantizar la salud, la seguridad y el bienestar de su gente.
Comunicadores Urbanos
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